Preguntas frecuentes

El tiempo de estancia en la ciudad de México es variable dependiendo del tipo de tratamiento y de la posibilidad de coordinarlo con otro médico en su localidad.

Si existe en su ciudad un médico que pueda iniciar el tratamiento, usted deberá permanecer en la ciudad de México durante una semana aproximadamente. De lo contrario, es necesario que usted permanezca desde el inicio de su tratamiento, es decir, alrededor de 15 a 20 días. Su médico le informará si es posible coordinar el tratamiento con algún otro médico en su localidad y cuánto tiempo deberá usted permanecer en la ciudad.

Algunas instituciones bancarias en México ya otorgan créditos específicos para tratamientos médicos, con varias opciones de pago. Estos créditos también incluyen tratamientos de infertilidad.

Hasta el momento, las compañías aseguradoras en México no cubren los gastos derivados de la infertilidad. En algunos países como Estados Unidos y Francia, existen compañías aseguradoras que sí cubren este tipo de tratamientos. Es recomendable, en todo caso, que usted consulte a su agente de seguros para determinar si su seguro cubre alguno de estos estudios de diagnóstico o tratamientos.

El costo del tratamiento es muy variable dependiendo de la cantidad de medicamento que se requiera y del tipo de tratamiento.

Existen tratamientos de baja complejidad que involucran desde únicamente dosis muy pequeñas de medicamentos hasta los que consisten en aplicar medicamentos hormonales, realizar ultrasonidos y determinaciones hormonales, y procedimientos sencillos de inseminación.

También existen tratamientos de alta complejidad que involucran la aplicación de medicamentos hormonales, ultrasonidos, determinaciones hormonales, procedimientos especializados, costo de laboratorios, e incluso la donación de gametos. Los tratamientos de baja complejidad son menos costosos que los de alta complejidad. En todo caso, es muy importante consultar con la clínica el costo del tratamiento y que éste especifique muy claramente lo que incluye.

Los donantes son hombres y mujeres en edad reproductiva, que voluntariamente acceden a donar sus gametos. Para ello, es necesario realizar una serie de exámenes clínicos y una valoración psicológica, para comprobar que tengan un buen estado de salud física y mental, y que se encuentren libres de enfermedades.

La donación de gametos se refiere a la donación de óvulos y de espermatozoides. Este procedimiento es realizado cuando el hombre no produce espermatozoides o cuando la mujer no produce óvulos o éstos tienen una calidad muy baja. En el caso de los óvulos, la donación se lleva a cabo mediante la Fertilización In Vitro, en la cual se utilizan los óvulos de la donante. Los embriones resultantes son depositados en el útero de la mujer receptora. Con respecto a los espermatozoides, la donación puede realizarse a través de inseminación artificial o Fecundación In Vitro, usando el esperma del donante. Generalmente, la donación es anónima, es decir, que la persona donante y la receptora no se conocen, aunque en algunos casos, la pareja prefiere que la persona donadora sea un familiar o alguien allegado. Las personas donantes son sujetas a pruebas médicas y psicológicas, a fin de seleccionar aquellas con buen estado de salud y libres de enfermedades.

Los embriones al ser congelados pueden sufrir daños en la membrana celular, ya que son células con un alto porcentaje de agua. El agua al congelarse, puede formar microcristales que dañen la membrana celular. En este caso, los embriones dañados no son viables. El daño que sufre un embrión solamente puede ser detectado hasta el momento de ser descongelado. Los embriones que no sufren ese daño, no pierden su potencialidad ni capacidades durante el tiempo que permanecen congelados. Para evitar esto utilizamos la técnica de vitrificación, ya que nos ayuda a evitar la formación de microcristales.

El riesgo de malformaciones congénitas y alteraciones genéticas en los bebés concebidos mediante Técnicas de Reproducción Asistida como la Fertilización In Vitro, es el mismo que en aquellos que provienen de un embarazo natural.

En los tratamientos de inseminación y de Fecundación In Vitro alrededor del 80% de los embarazos son de un sólo bebe. Alrededor del 20% de los embarazos son gemelares y tan sólo el 1% son de más de dos bebés. El objetivo de estos tratamientos es lograr el embarazo de un solo bebé y reducir al máximo la probabilidad de un embarazo múltiple.

La primera prueba positiva no siempre garantiza que hay un embarazo. Para confirmarlo, es necesario hacer dos mediciones de los niveles de la “hormona del embarazo” (Gonadotrofina Coriónica) en la sangre y un ultrasonido.

El hecho de realizar un tratamiento no garantiza el embarazo. Cada vez que se lleva a cabo un tratamiento existe un cierto porcentaje de éxito, es decir, de lograr el embarazo. Este porcentaje varía dependiendo del tratamiento, del factor que causa la infertilidad y de las características de cada pareja. Es conveniente consultar con el médico cuál es el porcentaje de éxito estimado al iniciar el tratamiento.

En promedio, el porcentaje de éxito de la inseminación intrauterina (inseminación artificial) es de 13% aproximadamente. Con respecto a la Fecundación In Vitro, es de alrededor de 30% a 40%. En cada pareja, estos porcentajes pueden variar dependiendo de las condiciones físicas de la pareja, de la edad, del factor de infertilidad, de la clínica y del tipo de tratamiento.

Normalmente se transfieren uno o dos embriones dependiendo de varios factores como las condiciones físicas de la mujer, la calidad de los embriones, la existencia de alguna cirugía previa en la matriz y el número de hijos. En la última década, la tendencia en los tratamientos de Fecundación In Vitro, ha sido reducir el número de embriones transferidos para evitar el riesgo de los embarazos múltiples.

Es posible realizar ejercicio durante la primera semana del tratamiento, siempre y cuando no sea de alto impacto. En general se recomiendan actividades físicas suaves evitando aquellas que requieran de gran esfuerzo.

La edad límite para que la mujer se realice un tratamiento varía de acuerdo con el criterio del médico y con la reserva ovárica, es decir, la cantidad y la calidad de óvulos que produzca. Con respecto a los tratamientos con donación de óvulos, existe un consenso mundial en el límite de edad de la mujer, el cual es de 50 años. Esto significa que con el programa de donación de óvulos incluso algunas mujeres que ya iniciaron con el proceso de menopausia, pueden lograr el embarazo.

La inseminación intrauterina (inseminación artificial) es un tratamiento que puede repetirse varias veces en un período relativamente corto de tiempo, ya que físicamente es poco traumático y no requiere de períodos prolongados de espera entre un intento y otro. Es recomendable realizar cuatro intentos consecutivos y si al término de éstos no se logra el embarazo, intentar la FIV.
La FIV es un tratamiento que también puede repetirse, sin embargo, más que citar un determinado número de intentos recomendado, es necesario analizar toda la información que resulta después de finalizar cada ciclo y considerar si es conveniente repetirlo, cuáles son las modificaciones que se harían en un siguiente intento, o si es más recomendable proponer otro tipo de tratamiento.
Además del aspecto clínico, los factores económico, físico y emocional, juegan un papel muy importante en la pareja para la toma de decisiones.

Lo más recomendable es esperar uno o dos ciclos menstruales después de un tratamiento, antes de iniciar el siguiente. De este modo puede “descansar” el organismo, así como la persona.

Las duraciones de los tratamientos varían dependiendo la respuesta a los medicamentos. Oscilan entre 10-15 días para la estimulación ovárica y posteriormente en el caso que se vayan a transferir embriones se dejan desarrollar en la incubadora entre 3 y 5 días.

Los tratamientos de inseminación y de Fertilización In Vitro representan un riesgo muy bajo para la mujer. Por una parte, las dosis de medicamentos hormonales que se indican son muy bajas y controladas. Por otra parte, durante los días de estimulación hormonal se lleva a cabo un seguimiento de la respuesta del organismo a las hormonas, a través de ultrasonidos y de mediciones hormonales en la sangre. De acuerdo con la respuesta a las hormonas, el médico va ajustando la dosis de medicamento que se requiera. Si la respuesta a las hormonas es muy elevada, puede incluso suspenderse el tratamiento para evitar cualquier riesgo.

En el 1.3% de los ciclos de FIV puede presentarse una complicación conocida como “Síndrome de Hiperestimulación Ovárica”, el cual consiste en el crecimiento súbito de los ovarios, incremento rápido en los niveles hormonales y retención excesiva de líquido en la cavidad abdominal o en los pulmones. El tratamiento para eliminar estos síntomas consiste suspender los medicamentos hormonales, que la mujer guarde reposo absoluto y permanezca bajo vigilancia médica. Esta es una condición transitoria que generalmente dura alrededor de una semana.

La respuesta a los medicamentos varía de una persona a otra. Ocasionalmente, los medicamentos pueden generar algún efecto secundario de poca importancia como dolor de cabeza moderado, cambios en el estado de ánimo (mayor irritabilidad o sensibilidad), inflamación abdominal leve, aumento gradual y ligero de peso, fatiga, náuseas, bochornos o inflamación moderada en las piernas. Muy raras veces, pueden presentarse síntomas mayores como dolor de cabeza intenso o dolor constante en el abdomen. Es recomendable reportar al médico cualquier sensación que cause inquietud, a fin de darle seguimiento.

La dosis de medicamentos hormonales que se administran en los tratamientos es variable, dependiendo del tipo de tratamiento y de las características de cada mujer.

En ambos tratamientos se hace una estimulación ovárica mediante la aplicación de medicamentos hormonales, sin embargo, en la inseminación las dosis de medicamentos son más bajas que en la FIV. Por otro lado, en la inseminación se introduce el semen ya capacitado y preparado dentro de elútero para que los espermatozoides lleguen hasta el óvulo para fertilizarlo. En cambio, en la Fertilización In Vitro se extraen los óvulos y se realiza la fecundación en el laboratorio para después introducir los embriones resultantes en el útero de la mujer.

El síndrome de ovarios poliquísticos se caracteriza por la presencia de múltiples quistes (también conocidos como folículos antrales) en el ovario. Se considera la principal endocrinopatía de las mujeres en edad reproductiva; y al ser un síndrome, se presenta como un cuadro clínico con un espectro de signos y síntomas expresados de forma muy diferente. La causa es desconocida, sin embargo, ahora se considera que su origen es multifactorial con una importante base genética y factores ambientales asociados

La endometriosis es una enfermedad que se caracteriza por la presencia del endometrio (tejido que recubre el interior del útero) fuera del útero. Cada mes, este tejido responde a los cambios hormonales engrosándose y desprendiéndose, al igual que en el interior del útero, resultando en un sangrado interno, el cual ocasiona que los tejidos alrededor se inflamen. Cuando la endometriosis llega a los ovarios, puede ocasionar que se formen quistes fibrosos que rodean a la sangre y así provocar la disminución de sus funciones. La endometriosis es una de las tres causas más importantes de la infertilidad femenina.

• Edad avanzada de la mujer
• Obstrucción de las trompas de Falopio- debido a infecciones o cirugías previas principalmente
• Endometriosis
• Síndrome de ovarios poliquísticos
• Factor masculino

El primer paso es acudir a una consulta para obtener un historial médico completo. Posteriormente el medico decidirá que estudios son necesarios. Dentro de los principales se encuentran los siguientes:

• Ultrasonido transvaginal – por medio de este estudio se puede evaluar la cavidad uterina y los ovarios.
• Perfil hormonal- a través de este análisis se permite evaluar la condición ovárica de la mujer y descartar algunas causas de infertilidad.
• Histerosalpingografía- es un estudio radiológico en donde se puede observar la cavidad uterina y la permeabilidad de las trompas de Falopio.
• Cultivos vaginales- permite descartar la presencia de algunas bacterias o paracitos que ocasionan infertilidad.
• Espermatobioscopia- este estudio nos permite evaluar la cantidad, volumen, concentración, movilidad y morfología espermática.

Si una pareja tiene relaciones sexuales de forma regular, sin el uso de anticonceptivos durante un año o 6 meses cuando la mujer es mayor a 35 años y no logra el embarazo, es recomendable que la pareja acuda con un especialista.